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Descarnado (Se cae la carne a pedazos) Mauro Legan

Confusión, falta aire, la cabeza tose permanentemente, el espacio sobra, la desaparición se anhela, en ninguna parte, ni bajo tierra. Sigue la brújula perdida, el aire falta a las venas, siguen saliendo perdidas las ideas silenciosas, sucias, sin sentido, cae el rostro y no desea darse vuelta, el error pena en el alma penosa, el agujero negro sirve de refugio constante, los espejos ven reflejos nublados, difusos, sin luz. Perdido en la ruta, sigues botando la basura por la ventana, sigues volando en una nube peligrosa, blanda.

¿Cómo ver a través de alguna bola? ¿Qué hacer y ser? ¿Quién ser y cómo ser?

El abismo se acerca sin detenerse un segundo. Sigo avanzando hacia un camino oscuro, sin olor, sin silencio.

¿Dónde estoy? ¿Qué hago aquí? ¿Por qué ahora? ¿Por qué a mí?

Preguntas y preguntas sin resultado, caídas sin suelo, temblores sin ruido, como llegar a la puerta del infierno y aún no sentir el calor, el olor a puerco podrido, perdido, pidiendo perdón, sin aire se queda el cuerpo, la sangre y el rostro. En este instante gris ni el sol quema, ni el cielo vigila, ni las manos se mueven, ni los pies recorren, la mente se atrofia, se desmiembra, mutilando lo florecido, apagando las luces, decapitando al hombre del espejo, desnucando los sueños, atormentando las palabras, el andar.

El tiempo aún sigue inerte, sigue insípido, sigue avanzando en una correa sin objeto, sin final. ¿Cómo salir de aquí? ¿Cómo encontrar el agujero por dónde entré? Encontrar, encontrar algo...

No es posible, no se puede abrir los ojos, crear palabras, escuchar algún sonido de algún color o imagen que vuelva del centro.

Quebrado, dolorido en el alma busco desaparecer y en aumento, detener algo, un poco quizás, es necesario, urgente ¿Cómo empezar? ¿Cómo volver? ¿o es que hay que seguir rompiendo los ojos, las flores, el pasto, cortando árboles, cerrando puertas, dañando, hiriendo, buscando salidas en los muros?

Este canto es desesperado, duele en los huesos de la cara, de los pies, duele tanto.

Los caminos se toman y volver en un rollo de piedras descalzo no es sano. No saber el final es pan de día.





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